Este 7 de febrero se cumple el bicentenario del nacimiento del escritor Charles Dickens, el autor inglés más popular después de Shakespeare.
Esta celebración se ha convertido en el acontecimiento literario de la temporada. Exposiciones, nuevas versiones en cine y televisión de sus libros, biografías, ensayos, y representaciones, entre otras maneras de recordar al gran escritor inglés, se darán cita en prácticamente todos los rincones del mundo.
Entre las conmemoraciones de este bicentenario destaca la exposición que tiene lugar en la capital británica y que recrea el vínculo entre Dickens y Londres, ciudad que fuera su principal inspiración y él su mejor cronista.
Era insomne y recorría las calles de Londres
Si Charles Dickens no hubiera padecido insomnio, el mundo se hubiera perdido de obras tan magníficas como Oliver Twist, David Coppefield o Cuento de Navidad. En efecto, durante sus largos paseos nocturnos por las calles londinenses Dickens afinó su capacidad de observación y esplendida prosa para describir la miseria en la que vivían miles de niños, mujeres y hombres. Él mismo, apenas con 12 años de edad, fue víctima de la explotación laboral que era moneda corriente en la Inglaterra victoriana.
De acuerdo con el escritor Peter Ackroyd, autor de una sólida biografía del autor de Historia de dos ciudades (“Dickens, el observador solitario”), cuando éste empezó a trabajar en la fábrica de betún Warren, en el número 30 de Hungerford Stairs, en una zona industrial de Londres, insalubre e infestada de ratas, las jornadas se prolongaban durante 10 horas, con una pequeña pausa para comer.
El salario era de seis o siete chelines a la semana (unos 35 dólares actuales). "Fue el acontecimiento más importante de la vida de Charles Dickens", explica Ackroyd en una entrevista publicada en el suplemento literario Babelia del diario EL PAÍS. "Es algo que siempre tuvo presente. Creo que gran parte de su energía creadora nace en esa infancia y su visión del mundo se forja en aquellos momentos".